sábado, 18 de junio de 2011

Canasta alimentaria encarecida 52.3%

El 52 por ciento de los mexicanos no puede adquirir la canasta alimentaria recomendable, pues del 1 de diciembre de 2006 al 15 de enero de 2011 su precio pasó de 80.83 a 154.50 pesos. Esto es que las familias han perdido 42.7 por ciento de su poder adquisitivo, advirtió el doctor David A. Lozano Tovar, coordinador del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM), de la Facultad de Economía de la UNAM.

Al hacer un recuento histórico, señala que comparado con el sexenio de Miguel de la Madrid, cuando la pérdida del poder adquisitivo fue del 44.9 por ciento, cuando hubo varios aumentos de urgencia por el alza de los índices de inflación. Ya rebasamos ese déficit y apenas vamos a dos tercios del sexenio, observó el especialista.

El reporte de investigación 87 del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la UNAM señala que la caída en el poder adquisitivo durante el gobierno de Felipe Calderón ya indica que será mayor que la sufrida durante todo el sexenio de Miguel de la Madrid y de Carlos Salinas de Gortari.

Para dar una idea, dijo, el 1 de enero de 1982 con un salario mínimo se compraban 18.67 litros de leche pasteurizada; ahora con un salario mínimo se compran 4.42 litros; 11.86 kilogramos de frijol bayo, y ahora 2.39 kilos

El 1 de diciembre de 2006, con un salario mínimo de 48.67 pesos se compraban 7.22 kilogramos de tortillas de maíz; con el vigente, de 59.82 pesos, sólo se adquieren 6.04 kilogramos, es decir, 1.18 kilogramos menos desde el inicio del actual régimen.

Desde la aplicación del modelo neoliberal las familias de los trabajadores mexicanos han dejado de consumir 44.87 kilogramos de tortillas. De igual forma, en la primera de las fechas citadas se compraban 5.71 litros de leche pasteurizada, y ahora sólo 4.42 litros, es decir, 1.29 litros menos. Con la aplicación del modelo neoliberal las familias de los trabajadores mexicanos han dejado de consumir 14.25 litros de leche pasteurizada. El 1 de diciembre de 2006 se podían comprar 4.85 kilogramos de frijol bayo; hoy sólo 2.39 kilogramos, es decir, se han dejado de consumir 2.46 kilogramos con la política del gobierno calderonista.

De esta manera, con el programa “para vivir mejor”, versión actualizada del “bienestar para la familia” prometido por el ex presidente Ernesto Zedillo, el precio de la Canasta Alimentaria Recomendable (CAR) se ha incrementado más de 104 por ciento durante la administración de Calderón, con lo que el desplome del poder adquisitivo ha sido de 42.22 por ciento, hasta agosto pasado.

De mantenerse esta tendencia, como es previsible, se observaría el hundimiento más severo desde la década de los 40 del siglo pasado, el salario mínimo presentaría una pérdida histórica mayor a la registrada en el sexenio de Ernesto Zedillo, que fue de 51.1 por ciento, y podría alcanzar el 62 por ciento.

De acuerdo con los resultados de su investigación, el CAM precisa que del 1 de diciembre de 2006 a la fecha el precio de la CAR se incrementó de 80.83 a 165.15 pesos, acumulado un incremento de 104.32 por ciento. En igual periodo, el salario mínimo pasó de 48.67 a 59.82 pesos, un aumento de tan sólo 17 por ciento, “de lo que resulta una pérdida acumulada del poder adquisitivo del salario tan sólo en el rubro de alimentos de 42.22 por ciento, sin tomar en cuenta el avance en otros renglones como servicios, gas doméstico, renta, aseo personal y del hogar, en los tres primeros años del gobierno de Felipe Calderón, lo que es notorio en los bolsillos de los mexicanos.

Si se suma la pérdida del poder adquisitivo del salario en alimentos y en servicios, la acumulada del poder adquisitivo de los trabajadores es de 46.7 por ciento”.
Sacrifican salud y educación por alimentos

Comenta que ante esta escalada de precios la gente está sacrificando educación y salud para poder comer, o busca otros ingresos, regularmente en la informalidad, pues todo el tiempo aparecen nuevos puestos en las calles. El problema es que esto tiene sus límites. Las amas de casa son las que más están sufriendo.

“Para comprar una canasta alimentaria recomendable ahora hay que trabajar 21 horas con cuarenta y cinco minutos, mientras el 1 de diciembre de 2006 eran sólo 13 horas”, señala el economista Lozano Tovar.
El IMSS ayuda al maquillaje

El Instituto Mexicano del Seguro Social no quiere dar a conocer cuántas personas trabajan sin prestaciones. En 2004 eran 27 millones. Nosotros, utilizando la misma metodología, calculamos hoy 34 millones”, precisa el coordinador del CAM.

A esto se suma la reducción en el valor de la remesas, lo que está afectando a muchas industrias, como la de la construcción, y están quebrando quienes vendían bienes y servicios a las familias de los emigrados, informa. Expone que la situación en el medio rural es peor que en las ciudades, pues en lo que va de este sexenio han perdido 44 por ciento de su ingreso, y ahí no hay para dónde hacerse, ya que no existe tanto espacio para puestos callejeros.

De hecho, de acuerdo con el estudio Pobreza, migración y remesas en México, elaborado por el CAM, más de 28 millones 280 mil campesinos no pueden comprar la canasta básica; sólo tres millones 954 mil familias del campo pueden adquirirla con los actuales ingresos.

El incremento a los impuestos y a las gasolinas ha influido en este aumento de precios. Afirma el economista: “Se está demostrando que hay elementos de manejo de política presupuestaria que influyen en los precios, que no sólo es en qué se gasta el dinero si no cómo se adquieren los recursos”.

Asegura: “El nivel de empobrecimiento de la gente no es sólo por el ingreso, sino por la falta de control en los precios. Por ejemplo, en Baja California la tortilla está a 18 pesos el kilo, en otros estados cuesta menos; el precio es diferencial”. “En el sexenio de Miguel de la Madrid hubo ocho aumentos de urgencia, ahora ninguno. Se pueden controlar los precios de los alimentos mediante subsidios para que se mantengan bajos y la gente tenga por lo menos para comer”, dice.

Refuta a quienes dicen que los subsidios benefician más a los ricos que son los que más consumen: “Eso es un mito, ellos no consumen más alimentos, su consumo es proporcional a la cantidad de personas que son, y son muy pocos”. Vaticina: “Todavía falta ver cómo afectará la sequía del año pasado a los precios de los alimentos, pues hubo menos producción. A esto habrá que sumar las alzas en las gasolinas, que son altamente inflacionarias”. Aquí no importa el mercado

Por su parte, Graco Ramírez Garrido Abreu, presidente de la Comisión de Desarrollo Social del Senado de la República, se manifiesta a favor de subsidiar los alimentos: “Absolutamente de acuerdo. Necesitamos garantizar las posibilidades alimentarias de la sociedad y el subsidio. Debo decirle, no es ninguna contradicción en los regímenes capitalistas, lo que pasa es que con todo este fundamentalismo político y económico se llegó a extremos terribles. En Estados Unidos –dice-- se subsidia hasta 60 por ciento de la agricultura. Si usted tiene la virtud de defender el consumo, la alimentación, tiene mayor capacidad de fomento al mercado interno. Aquí no importa el mercado interno, se apuesta a las exportaciones”.


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