Señor Director:
Por medio de su prestigiado diario, deseo compartir con sus lectores una reflexión personal, si bien sé que será compartida por algunos de ellos. El fuerte sismo del martes pasado puso a prueba a la sociedad mexicana y ésta salió avante. En medio del pánico natural por la magnitud del temblor, fue ejemplar el orden con que se desalojaron edificios y escuelas, centros de salud y aún de esparcimiento, buena parte de ellos repletos por la hora en que se produjo el fenómeno natural.