martes, 21 de junio de 2011

Eruviel Ávila, íntimo de Onésimo, protegido de los Hank, empleado fiel de Peña Nieto

En un Estado policíaco como el que estamos viviendo solo se puede hablar de mafias y no hay nada que por un lado lo impida o que por otro se crea que se dicen mentiras y se levantan falsos. Un ejemplo nos lo da la mafia farmacéutica, la misma que logró remociones de primer nivel cuando se dio a conocer un cuadro de 80 productos que no deberían ser de ninguna manera ingeridos por quienes están deseosos o de sanar o de bajar de peso. En el mero centro aparecía un contrato de publicidad en extremo jugoso para las televisoras, uno o varios, pero el más importante con Genoma y su cadena de laboratorios. Nadie ha dicho cuáles son esos “medicamentos” y los anuncios siguen a la orden del día con la variante, a raíz de que se prestaron a quitarles de en medio a los funcionarios “incómodos”, que tales anuncios pasaron de la madrugada a los horarios triple “A” y que se utilizó a las figuras más conocidas en la pantalla para darles promoción a través de una llamada “línea de la salud”.

Como es lógico suponer este tipo de mafias solo puede actuar cuando hay otras en el terreno político que tienen su base en los partidos y, por supuesto, en las elecciones. Por lo pronto, están los laboratorios políticos debidamente instalados en el Estado de México, en Nayarit, en Coahuila y las internas de Hidalgo. En el primero, versiones van y vienen y todas ellas apuntalan al candidato del PRI, al tal Eruviel Ávila, íntimo de Onésimo, protegido de los Hank, empleado fiel de Peña Nieto, o sea un hombre hecho para ganar. De ahí se habla de la importancia de ganar esa Entidad por el número de electores, por su importancia económica, por su división política y el gran espacio que ocupan territorialmente cada uno de sus municipios. Los del tricolor hacen gran escándalo con ese triunfo que ya se ha visto no es garantía de que ganen la presidencia. La derrota para el PAN sí que es de tomarse en cuenta y para la izquierda el número de votos que se capte ya es ganancia y mucha.

No puede dejar de hablarse de la mafia mexiquense, como tampoco de la nayarita que está en poder de los Echeverría, cuya cabeza es una mujer, Martha Elena García, quien al ganar sumará doce años de mandar en la Entidad. Y precisamente entre los dimes y diretes de estas dos Entidades se habla de que plantearon un enroque: Bravo Mena apoyando a Encinas y Guadalupe Acosta a la Martha Elena y, de no ser porque hasta la misma boca de don Alejandro llegó semejante tema, es para morirse de risa ya que los que se ofertan, Bravo y Acosta no valen un cacahuate. En tanto el de las bototas, el guanajuatense Vicente Fox, ya anda formando otra vez a su camarilla, a su mafia, o mejor dicho a la de su chaparrita apodada íntimamente “cisne”.

Dice que ya de plano los que quieran entrarle que se destapen y que renuncien a sus cargos para que se la “jueguen” y no sólo se refiere a su partido sino que señala que Peña Nieto ya debe dejar la gubernatura, que la Vázquez Mota, la Cámara, Creel la senaduría, Cordero, Hacienda, y seguramente agregaría si le pareciera que tienen futuro: Lujambio, Educación, y Lozano, Trabajo. Aunque también asegura que no va a meterse a apoyar a ninguno ¿será? Tal vez, sí. En lugar de apoyar, jalaría y hacia abajo, sobre todo después de sus imposiciones en la Entidad en la que vive y todo ese misterio que rodea a sus terrenos en Campeche, además del escándalo en puerta por el agandalle en Holbox, Quintana Roo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario