Ayer por la madrugada, la policía del Estado de México realizó un operativo fuera de su jurisdicción: en el Distrito Federal.
Los agentes llegaron a la casa del poeta Efraín Bartolomé, derribaron dos puertas, agredieron física y verbalmente a él y a su esposa, amenazándolos con dispararles con armas de alto poder. Hurgaron por todos sus cajones y propiedades, tirando todo en el piso; les robaron computadoras, cámaras relojes y alhajas, y finalmente se fueron dejando el lugar en caos.
Luego repitieron la escena en otra casa de una vecina que vivía con sus padres.
La eposa de Bartolomé llamó a la policía del DF pidiendo auxilio. No los ayudaron. La policía de Enrique Peña Nieto les mostró una orden federal y los policías de Marcelo Ebrard se fueron.
Más tarde el procurador del Edomex, Alfredo Castillo, famoso por la increible historia de que Paulette se quedó atorada en su cama, presentó al líder de La Mano Con Ojos, declarando que lo detuvieron en ese operativo de allanamientos, abusos y vejaciones... en una tercera casa.
Castillo se limitó a dar un usté perdone a Bartolomé y a su vecina por la manera en la que sus gorilas los agredieron.
Digan lo que quieran, pero el detener a un capo NO justifica el violar los derechos civiles de la población. No, no y NO. Si para capturar delincuentes el precio es vivir en estado de sitio y renunciar a nuestros derechos ciudadanos, entonces es un precio demasiado alto e injustificable.
¿No lo recuerdan? Es exactamente lo que intentaron hacer en Estados Unidos con George W Bush con la ley PATRIOT. ¿A eso es a lo que se llegó en México por la estupidez de Felipe Calderón y la ambición vulgar del salinismo por el poder?
¿A eso es a lo que los mexicanos se atienen si el PAN y el PRI siguen en el poder? ¿A ser agredidos por el gobierno con el pretexto de la guerra contra el narco?
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